26th March 2026
Dear Members, Partners, Colleagues, and Friends,
The past few weeks have been a time of reflection for me.
For decades, the reproductive health community has worked under conditions that would have defeated many other sectors. Our movement was not born into abundance. It grew in the face of stigma, chronic underfunding, and political views that deemed reproductive health expendable.
We have always had to do more with less. But in doing so, we have cultivated a culture that values collaboration, transparency, and collective action. As former UNFPA head Thoraya Obaid memorably noted*, “No one agency can do it alone. Commitment and partnership are essential.”
Over the years, through COVID-19 and other hardships, we have found new ways to keep our mission alive. But while it has never been easy for us, the challenges we face today are exceptionally challenging. A cooling of interest across some key donors escalated into crisis with the sudden, draconian reductions in U.S. funding. The implications for programs, partners, and the women and girls we serve are profound.
In moments like this, movements face a choice: (a) fragment under pressure, or (b) come together with renewed clarity and purpose.
While competition may be inevitable in the face of constrained funding, it cannot become the defining feature of our relationships with one another. If competition eclipses collaboration, we risk undermining the very movement we have worked so hard to build.
RHSC is founded on partnerships rooted in trust, exemplified in networks such as our Global Family Planning and Visibility Analytics Network – the VAN. The government of Rwanda has begun loading its self-financed shipments into the VAN system, a significant step taken in good faith, signaling its confidence in a shared platform developed by partners for the common good.
This is precisely the kind of relationship we must nurture: transparent, collaborative, and grounded in mutual trust, because women and girls have a right to benefit from high-quality, lifesaving supply data being shared with confidence. Our unflagging data specialists have carefully fostered this trust and confidence over the years and they protect it fiercely. As a result, the VAN maintained data quality and visibility for countries while GHSC-PSM closed out, and helped countries grasp the impact of USAID withdrawal and weather the crisis. (An overview of the VAN’s achievements will soon be available in its scorecard.)
So, as we navigate the crosscurrents of collaboration and competition, we would do well to remember that trust is a precious commodity, taking years to build, and it is our collective responsibility to protect it. I urge my fellow decision-makers to proceed with care, strengthening proven systems and reinforcing what is already serving us well in this turbulent landscape.
I write to you today with a sense of urgency. Across Africa and elsewhere, governments are entering new aid agreements that carry concerning conditions, some of which threaten to restrict access to sexual and reproductive health services and sideline civil society.
The implications are troubling. Marginalized populations who already face stigma and exclusion could see their access to services further constrained. And governments navigating difficult fiscal realities may feel compelled to accept conditions that reshape national health priorities in ways that undermine reproductive health progress.
In this environment, the role of our community becomes even more important. We must remain vigilant, principled, and united in our commitment to ensuring that reproductive health remains accessible and equitable.
Above all, we must resist the temptation to retreat into institutional silos. Fragmentation will only weaken our ability to respond to the challenges ahead.
If we lead with vision, act with integrity, and stand together as a movement, we can navigate this moment and continue the work that matters so deeply: ensuring that every woman and girl, everywhere, has the power and the freedom to make decisions about her own health and future.
That is a goal worthy of our collective commitment to increasing reproductive health access.
This moment calls for transformational leadership, requiring courage, humility, and the willingness to prioritize the long-term strength of the movement over short-term individual gains.
Yours in solidarity and resolve,
Martyn Smith
Spanish
Estimados miembros, socios, colegas y amigos:
Las últimas semanas han sido para mí un tiempo de reflexión.
Durante décadas, la comunidad dedicada a la salud reproductiva ha trabajado en condiciones que habrían doblegado a muchos otros sectores. Nuestro movimiento no nació en la abundancia. Creció enfrentándose al estigma, a la continua falta de financiamiento y a opiniones políticas que veían a la salud reproductiva como algo prescindible.
Siempre hemos tenido que hacer más con menos. Pero al hacerlo, hemos creado una cultura que valora la colaboración, la transparencia y la acción colectiva. Como señaló la exdirectora del UNFPA, Thoraya Obaid, en esta frase memorable*: “Ninguna agencia puede hacerlo sola. El compromiso y la colaboración son esenciales”.
A lo largo de los años, a pesar de la COVID-19 y otras dificultades, hemos encontrado nuevas formas de mantener viva nuestra misión. Sin embargo, aunque nunca ha sido fácil para nosotros, los retos a los que nos enfrentamos hoy en día son excepcionales en su dificultad. El enfriamiento general del interés de algunos donantes claves se ha convertido en una crisis con los drásticos y repentinos recortes de la financiación estadounidense. Las consecuencias son profundas para programas, socios, y mujeres y niñas para las que trabajamos.
En momentos como este, los movimientos se enfrentan a una disyuntiva: (a) fragmentarse bajo presión, o (b) unir fuerzas con una claridad y un propósito renovados.
Aunque la competencia sea inevitable ante la escasez de fondos, no puede convertirse en el rasgo que defina nuestras relaciones mutuas. Si la competencia se impone a la colaboración, corremos el riesgo de socavar el movimiento que tanto nos ha costado construir.
La RHSC se cimienta en alianzas basadas en la confianza, que se reflejan en redes como nuestra Red de Análisis y Visibilidad Global de Insumos de Planificación Familiar (VAN). El Gobierno de Ruanda ha comenzado a introducir sus envíos autofinanciados en el sistema de la VAN, un paso significativo dado con fe, que pone de manifiesto su confianza en una plataforma compartida que fue desarrollada por aliados pensando en el bien común.
Precisamente este es el tipo de relación que debemos fomentar: transparente, colaborativa y cimentada en la confianza mutua, porque las mujeres y las niñas tienen derecho a que los datos sobre los insumos de alta calidad que salvan sus vidas se compartan con confianza. Nuestros infatigables especialistas en datos han fomentado esta confianza a lo largo de los años con mucho esmero y la protegen con firmeza. El resultado es que la VAN mantuvo la calidad y la visibilidad de los datos de los países cuando se cerró el GHSC-PSM, y ayudó a los países a entender el impacto de la salida de USAID y a sobrellevar la crisis (un resumen de sus logros se puede ver en la tabla de resultados VAN, que se publicará próximamente).
Por lo tanto, mientras navegamos por las mareas de la colaboración y la competencia, sería bueno recordar que la confianza es un bien delicado que tarda años en construirse y que tenemos una responsabilidad colectiva de protegerla. Insto a mis colegas tomadores de decisiones a que sus acciones contribuyan a consolidar sistemas que han demostrado su eficacia y refuercen lo que nos está funcionando bien en este panorama turbulento.
Les escribo hoy con un sentido de urgencia. En toda África y en otros lugares, los gobiernos están firmando nuevos acuerdos de cooperación que incluyen condiciones que suscitan preocupación, algunas de las cuales amenazan con restringir el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva y marginar a la sociedad civil.
Las repercusiones son preocupantes. Las poblaciones marginalizadas, que ya se enfrentan al estigma y la exclusión, podrían ver su acceso a los servicios aún más limitado. Y es posible que los gobiernos que se enfrentan a realidades fiscales complicadas se sientan obligados a aceptar condiciones que modifiquen las prioridades nacionales en materia de salud de formas que socavan los avances en salud reproductiva.
En este contexto, el papel de nuestra comunidad es más importante que nunca. Debemos mantenernos alerta, fieles a nuestros principios y unidos en nuestro compromiso de garantizar que la salud reproductiva siga siendo accesible y equitativa.
Por encima de todo, debemos resistir la tentación de encerrarnos en burbujas institucionales. La fragmentación solo debilitará nuestra capacidad para responder a los retos que nos esperan.
Si lideramos con visión, actuamos con integridad y nos mantenemos unidos como movimiento, podremos superar este momento y continuar con la labor que tanto importa: garantizar que todas las mujeres y niñas en todo el mundo tengan el poder y la libertad de tomar decisiones sobre su propia salud y su futuro.
Este es un objetivo digno de nuestro compromiso colectivo para mejorar el acceso a la salud reproductiva.
Este momento exige un liderazgo transformador, que requiere valentía, humildad y la voluntad de priorizar la fortaleza del movimiento a largo plazo por encima de los beneficios individuales a corto plazo.
Saludos cordiales,
Martyn Smith
* Discurso pronunciado en la presentación de la Alianza para la Salud Materna, Neonatal e Infantil en 2005
* Speech made at the launch of the Partnership for Maternal, Newborn & Child Health in 2005.
French
Chers membres, partenaires, collègues et amis,
Ces dernières semaines ont été pour moi un temps de réflexion.
Depuis des décennies, la communauté de la santé reproductive travaille dans des conditions qui auraient mis en échec bien d’autres secteurs. Notre mouvement n’est pas né dans l’abondance. Il s’est construit face à la stigmatisation, à un sous-financement chronique et à des positions politiques qui considéraient la santé reproductive comme secondaire.
Nous avons toujours dû faire plus avec moins. Mais ce faisant, nous avons développé une culture fondée sur la collaboration, la transparence et l’action collective. Comme l’a justement souligné l’ancienne directrice de l’UNFPA, Thoraya Obaid*, « Aucune organisation ne peut agir seule. L’engagement et le partenariat sont essentiels ».
Au fil des années, notamment pendant la pandémie de COVID-19 et d’autres crises, nous avons trouvé de nouvelles façons de poursuivre notre mission. Mais si notre parcours n’a jamais été facile, les défis auxquels nous sommes confrontés aujourd’hui sont particulièrement importants. Le désengagement progressif de certains bailleurs clés s’est transformé en crise avec les réductions soudaines et drastiques du financement américain. Les conséquences pour les programmes, les partenaires, ainsi que pour les femmes et les filles que nous accompagnons, sont considérables.
Dans des moments comme celui-ci, les mouvements sont confrontés à un choix : (a) se fragmenter sous la pression ou (b) se rassembler avec une clarté et un objectif renouvelés.
Si la concurrence peut être inévitable dans un contexte de financement limité, elle ne doit pas devenir la caractéristique dominante de nos relations. Si elle prend le pas sur la collaboration, nous risquons d’affaiblir le mouvement que nous avons mis tant d’efforts à construire.
RHSC repose sur des partenariats fondés sur la confiance, illustrés notamment par des réseaux tels que notre réseau mondial de visibilité et d’analyse – le VAN pour la planification familiale. Le gouvernement du Rwanda a commencé à intégrer dans le système du VAN ses expéditions financées sur ses propres ressources, marquant ainsi une étape importante franchie de bonne foi et témoignant de sa confiance dans une plateforme commune développée par des partenaires pour le bien collectif.
C’est précisément ce type de relation que nous devons entretenir : transparente, collaborative et fondée sur la confiance mutuelle, parce que les femmes et les filles ont le droit de bénéficier de données fiables et de qualité sur les produits de santé, partagées en toute confiance. Nos spécialistes des données, engagés sans relâche, ont patiemment construit cette confiance au fil des années et veillent à la préserver avec détermination. Grâce à cela, le VAN a maintenu la qualité et la visibilité des données pour les pays lors de la clôture du programme GHSC-PSM, et a aidé les pays à comprendre l’impact du retrait de l’USAID et à faire face à la crise. (Un aperçu des réalisations du VAN sera bientôt disponible)
Ainsi, alors que nous évoluons dans un contexte marqué à la fois par la collaboration et la concurrence, il est essentiel de se rappeler que la confiance est une ressource précieuse, qui met des années à se construire, et qu’il nous appartient collectivement de la préserver. J’encourage mes collègues décideurs à agir avec prudence, en consolidant les systèmes qui ont fait leurs preuves et en renforçant ce qui fonctionne déjà bien dans cet environnement instable.
Je m’adresse à vous aujourd’hui avec un sentiment d’urgence. En Afrique et ailleurs, des gouvernements concluent de nouveaux accords d’aide comportant des conditions préoccupantes, dont certaines risquent de restreindre l’accès aux services de santé sexuelle et reproductive et de marginaliser la société civile.
Les conséquences sont inquiétantes. Les populations marginalisées, déjà confrontées à la stigmatisation et à l’exclusion, pourraient voir leur accès aux services encore davantage limité. Par ailleurs, des gouvernements confrontés à des contraintes budgétaires importantes pourraient se sentir contraints d’accepter des conditions qui redéfinissent les priorités nationales de santé d’une manière susceptible de compromettre les progrès en matière de santé reproductive.
Dans ce contexte, le rôle de notre communauté devient encore plus important. Nous devons rester vigilants, fidèles à nos principes et unis dans notre engagement à garantir que la santé reproductive demeure accessible et équitable.
Avant tout, nous devons résister à la tentation de nous replier dans des silos institutionnels. La fragmentation ne ferait qu’affaiblir notre capacité à répondre aux défis à venir.
Si nous faisons preuve de vision, agissons avec intégrité et avançons unis en tant que mouvement, nous pourrons traverser cette période et poursuivre ce travail essentiel : garantir que chaque femme et chaque fille, partout dans le monde, ait le pouvoir et la liberté de prendre des décisions concernant sa propre santé et son avenir.
C’est un objectif qui mérite notre engagement collectif pour renforcer l’accès à la santé reproductive.
Ce moment appelle à un leadership transformateur, fondé sur le courage, l’humilité et la volonté de privilégier la solidité à long terme du mouvement plutôt que des gains individuels à court terme.
Solidairement et avec détermination,
Martyn Smith
* Discours prononcé lors du lancement du Partenariat pour la santé maternelle, néonatale et infantile (Partnership for Maternal, Newborn & Child Health) en 2005.
Chinese
亲爱的联盟成员、合作伙伴、同事们、朋友们:
过去的几周对我来说是一个反思的时期。
几十年来,生殖健康领域始终在极其艰难的条件下前行——这些条件足以让许多行业望而却步。我们的事业并非诞生于资源充裕的环境,而是在污名化、长期资金不足以及将生殖健康视为“可有可无”的政治氛围中成长起来的。
我们始终不得不以更少的资源做更多的事。但正是在这样的过程中,我们逐步培育了一种重视协作、透明与集体行动的文化。正如联合国人口基金前执行主任Thoraya Obaid所言:“任何一个机构都无法单独完成使命,承诺与伙伴关系至关重要。”
多年来,无论是在COVID-19大流行期间,还是在其他重重困难中,我们都不断探索新的方式,让我们的使命得以延续。然而,必须坦率地说,当下我们面临的挑战尤为严峻。部分主要捐助方的兴趣逐渐减弱,加之美国突然大幅削减资金,使局势迅速升级为一场危机。这对我们的项目、合作伙伴以及我们所服务的妇女和女童,都产生了深远影响。
在这样的时刻,一个行业或一场运动往往面临选择:是承压分化,还是以更加清晰的目标和共同的使命凝聚在一起。
在资金受限的背景下,竞争或许不可避免,但它绝不能成为我们彼此关系的主旋律。一旦竞争取代协作,我们就有可能动摇多年努力建立起来的整个事业根基。
RHSC始终建立在基于信任的伙伴关系之上,这在全球家庭计划与可视化分析网络(Visibility Analytics Network, VAN)等合作网络中体现得尤为明显。卢旺达政府近期开始将其自筹资金采购的数据接入VAN系统,这是一个基于诚意的重要举措,体现了其对这一由合作伙伴共同开发、服务公共利益的平台的信任。
这正是我们应当持续培育的合作关系类型——透明、协作、并以相互信任为基础。妇女和女童有权从高质量、挽救生命的供应数据共享中受益,这些数据应能被放心的共享。多年来,我们的数据专家团队始终悉心维护这份信任,并坚定地守护它。正因如此,在GHSC‑PSM项目收尾之际,VAN 仍然为各国保持了数据质量和供应可视性,帮助各国理解美国国际开发署撤资带来的影响,并共同应对危机。(VAN的成果概览通过其评分卡于3月31日发布:详情点击链接。)
因此,在协作与竞争交织的复杂环境中,我们更应铭记:信任是一种极其珍贵的“资产”,需要多年才能建立,却可能在瞬间被破坏。守护它,是我们所有人的共同责任。我诚挚呼吁各位决策者审慎前行,巩固已被证明行之有效的系统,加强那些正在发挥积极作用的机制,以应对这段动荡时期。
我今天带着一种紧迫感写下这封信。在非洲及其他地区,一些政府正在签署附带令人担忧的条款的新援助协议,可能限制性与生殖健康服务的可及性,并边缘化社会组织。这些趋势令人深感不安。原本就面临污名和排斥的边缘人群,可能进一步失去获得服务的机会;而在严峻财政压力下的政府,也可能被迫接受改变国家卫生优先事项的条款,从而削弱生殖健康领域的既有进展。
在这样的环境中,我们这个群体的作用愈发关键。我们必须保持警醒、坚守原则,团结一致,并确保生殖健康服务可及和公平。最重要的是,我们必须抵制退回到各自“机构孤岛”的诱惑。分散只会削弱我们应对未来挑战的能力。
如果我们以远见引领、以诚信行事,并作为一个整体站在一起,就能够跨越当前的困难,继续推进这项意义深远的工作:确保世界各地的每一位妇女和女童,都拥有决定自身健康与未来的权利与自由。
这是一个值得我们共同投入与守护的目标。
这一时刻呼唤具有变革意义的领导力,需要勇气、谦逊,以及将运动的长期发展置于短期个体利益之上的决心。
与您坚定团结一心的
马丁
国际生殖健康供应联盟主任
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