Muchos países actualmente están experimentando o han experimentado recientemente la descentralización del sector sanitario, proceso mediante el cual las funciones de toma de decisiones y gestión son transferidas a instancias menores de gobierno (por ejemplo, estados, provincias y municipalidades).
Contexto
Es posible que la meta de esta descentralización sea asegurar la eficacia y equidad de los servicios sanitarios y conseguir que respondan mejor a las necesidades locales, incentivando la participación de la comunidad.
En tales casos, el proceso de descentralización no deja claro, con frecuencia cómo se deben financiar, adquirir o gestionar los suministros de SR. Bajo una administración centralizada, es posible que exista una partida presupuestaria para suministros para PF; sin embargo, cuando se ha descentralizado esto no suele ocurrir.
Si la adquisición de los suministros es responsabilidad de los gobiernos subnacionales, es posible que sea difícil obtener precios competitivos debido a la imposibilidad de economías de escala.
Los gobiernos centrales no siempre cumplen la misión de asistir a los gobiernos regionales, definiendo las nuevas funciones y responsabilidades y asegurando la transferencia de competencias técnicas y recursos para la gestión de lo servicios sanitarios así como la toma de decisiones correspondientes.
Además, es posible que en los niveles locales el conocimiento de los problemas de PF/SR y el compromiso con ambas sea limitado. Por consiguiente, el desafío bajo la descentralización es, al menos, mantener el nivel de capacidades que existía bajo la gestión centralizada; esto exigiría abordar explícitamente problemas relacionados con políticas, planificación, finanzas, compra y distribución de anticonceptivos durante el proceso de descentralización (ver “Desarrollo de capacidades a nivel descentralizado para la planificación e implementación de seguridad anticonceptiva en Indonesia").


